El Ballet Oficial de la 34ª Fiesta Nacional del Chamamé prepara estrenos y homenajes

Con vistas a una nueva edición de la 34ª Fiesta Nacional del Chamamé y 20ª Fiesta del Chamamé del Mercosur y 4ª Celebración Mundial, organizada por el Gobierno de la Provincia a través del Instituto de Cultura, avanzan los ensayos del Ballet Oficial de la Fiesta, para que la danza sea nuevamente protagonista, desde el 17 de enero, en el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola.

Bajo la dirección del maestro Luis Marinoni, este seleccionado de 40 bailarines prepara un repertorio de primer nivel, que incluirá cuadros que ya son clásicos, como El mencho correntino, estrenos que buscarán rendir tributo a la identidad correntina y homenajear a la guarania paraguaya -declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad- y un cuadro especial que promete emocionar, recordando a grandes figuras del chamamé.

El director del Ballet Oficial de la Fiesta Nacional del Chamamé destacó varios aspectos del trabajo de preparación que vienen realizando, el rendimiento y compromiso de los bailarines, así como el rol escénico inigualable que despliega el elenco durante las diez noches en el anfiteatro Cocomarola.

Todos los años, el Ballet Oficial tiene un trabajo intenso de ensayos desde los primeros días de diciembre, aunque durante el año se planifican cada una de las intervenciones del elenco. Orientados por el lema de cada nueva edición renuevan algunos cuadros, mientras que otros se estrenan. Este año en particular, en formato de ciclo, se presentarán coreógrafos invitados de la región que traerán su impronta.

Ensayos

La creación o ajuste de las obras no es la única tarea que realiza el maestro Marinoni, sino que además, selecciona, guía y entrena a los bailarines que formarán parte del equipo. El trabajo empieza con la primera audición, continúa con el aprendizaje intenso de las coreografías y se despliega en la Fiesta.

“Este elenco es único en el país y también en Latinoamérica”, destacó el coreógrafo. Y el producto que se exhibe en cada una de ellas no está pensado sólo como un momento de dispersión, sino que entran en juegos otras cuestiones: por un lado, invocar las emociones del chamamecero y, por el otro, dejar una lección o información sobre una determinada situación o personaje recreado en escena.

En ese contexto, aseveró que desde hace algunos años han logrado esa conexión con el espectador chamamecero y que éste se sienta reflejado en sus sentimientos.

En cuanto a la preparación y rendimiento de los que forman el Ballet cada año, se trabaja en dos pilares: el primero es la preparación física, ya que la danza es “una disciplina de alto rendimiento” y las personas que lo integran tienen que llegar a la audición con una conducta previa que les permita “ensayar mucho y abordar obras durante tantas noches”. El segundo es la resolución inmediata, es decir, debe tener la capacidad de aprender la secuencia que se le muestra rápidamente, memorizar y enseguida ponerla en práctica.

De las 40 personas que conforman este año el elenco, un porcentaje interesante lo integrará por primera vez, mientras que la otra parte ya forma parte del grupo hace varios años.

Esa experiencia que se va adquiriendo con el tiempo, expresó Marinoni, habla del estilo y la forma que el Ballet fue madurando, conoce de antemano cómo serán los ensayos y las exigencias del momento y se comparte y transmite, a su vez, a los nuevos integrantes.


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